La dotación equivale a 11.037 metros cúbicos por acción al año y supera en 20 puntos porcentuales la de la temporada anterior. El acuerdo se sustenta en un escenario de mayor disponibilidad hídrica, con aportes proyectados del deshielo y el desafío de recuperar la infraestructura de distribución.
Los usuarios de la Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus Afluentes (JVRE) aprobaron un desmarque del 35% para la temporada 2026–2027, durante la asamblea realizada el 4 de septiembre. El porcentaje representa el nivel más alto desde la temporada 2018–2019 y marca un cambio respecto de los últimos años de distribución restringida en la cuenca.
Según los antecedentes técnicos presentados, el desmarque aprobado equivale a una dotación anual de 11.037 metros cúbicos por acción, frente a los 4.730 metros cúbicos asociados al 15% de la temporada anterior. Esto supone un incremento de 6.307 metros cúbicos por acción al año: más del doble de la dotación previa.
El desmarque expresa la proporción de la dotación correspondiente a cada acción que se contempla distribuir durante la temporada. Su definición permite a los usuarios planificar el uso del agua y a la Junta organizar las entregas de acuerdo con la disponibilidad y las condiciones de operación del sistema.

Las precipitaciones de julio cambiaron la planificación
La temporada anterior se había planificado bajo condiciones de escasez, con alrededor de 60 millones de metros cúbicos almacenados inicialmente entre Puclaro y La Laguna. La proyección consideraba finalizar con reservas del orden de 30 a 35 millones de metros cúbicos.
Sin embargo, los sistemas frontales de julio, acompañados por un río atmosférico, modificaron las perspectivas de la cuenca. Las precipitaciones generaron aportes al sistema y dejaron una acumulación de nieve en la cordillera que pasó a ser determinante para la planificación de 2026–2027.
El balance de distribución de la temporada 2025–2026 también refleja ese cambio. Entre septiembre de 2025 y agosto de 2026 se entregaron 114,31 millones de metros cúbicos, frente a los 123,88 millones contemplados en la programación mensual. La diferencia fue de aproximadamente 9,6 millones de metros cúbicos.
Aunque el desmarque aprobado para esa temporada fue del 15%, el promedio ponderado efectivamente entregado por sector alcanzó el 11,82%. En los antecedentes técnicos se vinculó la menor demanda hacia el cierre de la temporada con las precipitaciones de julio.
Reservas disponibles y aportes esperados
Al 4 de septiembre, Puclaro registraba 71.510.025 metros cúbicos almacenados, mientras que La Laguna mantenía 10.128.836 metros cúbicos. En conjunto, los registros individuales sumaban aproximadamente 81,64 millones de metros cúbicos.
La misma fecha, Puclaro presentaba un caudal de entrada de 9,44 metros cúbicos por segundo y uno de salida de 3 metros cúbicos por segundo. En La Laguna, los valores eran de 0,87 y 0,45 metros cúbicos por segundo, respectivamente. En ambos casos, las entradas superaban las salidas.
A estas reservas se suman los aportes esperados del deshielo. Las modelaciones de CEAZA incluidas en la presentación proyectaron para el río Elqui, en Algarrobal, un volumen de entre 450 y 871 millones de metros cúbicos durante la temporada, con un promedio de 660 millones.
Para el río La Laguna, el rango presentado fue de 118 a 128 millones de metros cúbicos; para el río Turbio en Varillar, de 228 a 395 millones; y para el río Claro en Rivadavia, de 182 a 356 millones. Estos valores corresponden a distintos puntos de la cuenca y no deben sumarse entre sí, pues algunos incorporan los aportes de sectores situados aguas arriba.
Las estimaciones describen posibles aportes durante la temporada, no agua ya almacenada. Su evolución deberá contrastarse con los caudales observados y con el comportamiento del deshielo.
Un aumento después de años de restricciones
La serie histórica presentada permite dimensionar el acuerdo. En las temporadas 2016–2017 y 2017–2018, el desmarque fue del 45%. Posteriormente descendió a 37% en 2018–2019, a 30% en 2019–2020 y a 25% en 2020–2021.
Durante 2021–2022 y 2022–2023 se mantuvo en 20%, antes de bajar a 13,5% en 2023–2024. Las dos temporadas siguientes tuvieron un desmarque del 15%.
El 35% aprobado para 2026–2027 interrumpe ese período de porcentajes reducidos y constituye el mayor nivel de las últimas ocho temporadas, incluida la actual.

El llenado de los embalses y las condiciones de entrega
La planificación presentada combina la distribución de agua con la recuperación de las reservas. Las capacidades indicadas son de 200 millones de metros cúbicos para Puclaro y 38,5 millones para La Laguna.
El esquema expuesto considera un desmarque inicial del 35% entre septiembre y diciembre y contempla mayores entregas posteriores, sujetas al llenado de los embalses y a las condiciones del sistema. La regla operacional presentada plantea llevar los canales a su máxima capacidad cuando se alcancen las condiciones previstas y retornar al desmarque inicial cuando Puclaro deje de verter.
Por ello, la posibilidad de aumentar las entregas requiere seguimiento: depende de la materialización de los aportes proyectados y de la capacidad efectiva de conducción de la red.

Recuperar la infraestructura para aprovechar el agua
La mayor disponibilidad hídrica coincide con importantes necesidades de rehabilitación. El levantamiento presentado identificó aproximadamente 25,3 kilómetros de cauces afectados, distribuidos entre la desembocadura de la quebrada La Plata, el tramo El Arenal–Huancara y el sector Marquesa–Altovalsol.
También se informaron afectaciones en 18 bocatomas: una en el río Claro, seis en el río Turbio, tres en el río Elqui sobre Puclaro y ocho bajo el embalse. En la red de compuertas, 18 estaban afectadas por sedimentación y dos habían sido inundadas por el río.
La presentación dio cuenta de trabajos de recuperación en pretiles, bocatomas y compuertas de distintos sectores. Estas intervenciones son fundamentales para que el aumento de la dotación pueda traducirse en entregas efectivas a los usuarios.
La temporada 2026–2027 plantea así dos tareas simultáneas para la cuenca: administrar una mayor disponibilidad de agua y restablecer la infraestructura necesaria para distribuirla, manteniendo el seguimiento de los caudales y de las reservas de los embalses.
