Los análisis presentados por PROMMRA y CEAZA muestran que el mayor aporte de agua se concentraría durante el deshielo, especialmente entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Aunque no es posible establecer una fecha exacta, la modelación indica que Puclaro y La Laguna podrían terminar la temporada con su capacidad conjunta completa o muy cerca de ella, dependiendo del desmarque y de la operación del sistema.
Las lluvias y nevadas registradas durante julio y agosto modificaron significativamente el escenario hídrico de la cuenca del río Elqui. Sin embargo, una parte importante del aporte esperado todavía permanece acumulada en forma de nieve en la cordillera y comenzará a incorporarse gradualmente a los ríos y embalses con el aumento de las temperaturas.
Frente a este nuevo panorama surge una pregunta entre usuarios y habitantes del valle: ¿cuándo podrían llenarse los embalses Puclaro y La Laguna?
Los antecedentes presentados durante el seminario “Balance del invierno, estado de los recursos hídricos y proyección para la temporada 2026–2027”, organizado por el Laboratorio PROMMRA de la Universidad de La Serena y el Consorcio Centro Tecnológico del Agua Quitai Anko, permiten aproximarse a una respuesta, aunque con importantes consideraciones.
Los embalses todavía se encuentran cerca del 27%
De acuerdo con el Boletín Hidrometeorológico de la Dirección General de Aguas, al 17 de agosto el Embalse Puclaro almacenaba 56,3 millones de metros cúbicos, equivalentes al 27% de su capacidad, mientras que La Laguna mantenía 9,4 millones de metros cúbicos, correspondientes al 25%.
En conjunto, ambos embalses acumulaban aproximadamente 65,7 millones de metros cúbicos. Esto significa que todavía existe una amplia capacidad disponible para recibir los aportes provenientes del deshielo.
La modelación de PROMMRA utilizó como referencia inicial cerca de 60 millones de metros cúbicos almacenados al momento de realizar la proyección, cifra que posteriormente continuó aumentando producto de los caudales generados durante agosto.
El mayor aporte llegaría entre noviembre y enero
Las proyecciones elaboradas por PROMMRA muestran que los caudales comenzarían a aumentar con mayor intensidad durante octubre y noviembre, alcanzando su punto máximo en diciembre.
Este comportamiento responde principalmente al deshielo de la reserva nival acumulada en la cordillera. Posteriormente, los caudales comenzarían a disminuir durante enero y febrero, aunque se mantendrían por encima de los niveles observados antes del invierno.
Por lo tanto, la ventana más importante para observar un avance acelerado en el almacenamiento se concentraría entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Esto no significa necesariamente que ambos embalses alcanzarán simultáneamente su nivel máximo durante esos meses. La Laguna y Puclaro cumplen funciones diferentes dentro del sistema y sus volúmenes dependerán de las decisiones operacionales, los caudales efectivamente registrados

PROMMRA proyecta capacidad completa o cercana al 100%
La estimación de PROMMRA considera que la cuenca del río Elqui podría generar entre aproximadamente 460 y 517 millones de metros cúbicos durante la temporada 2026–2027, dependiendo del escenario analizado.
Para el Embalse Puclaro, el escenario base proyecta un afluente central de 572,9 millones de metros cúbicos durante el periodo septiembre de 2026 a agosto de 2027, con un intervalo estimado entre 541,6 y 632,7 millones de metros cúbicos.
Al incorporar las entregas asociadas a diferentes porcentajes de desmarque, la modelación entrega los siguientes resultados para la capacidad operacional conjunta de Puclaro y La Laguna, estimada en cerca de 245 millones de metros cúbicos:
- Con un desmarque del 25%, los embalses alcanzarían su capacidad completa en todo el rango proyectado.
- Con un desmarque del 35%, también podrían completar su capacidad conjunta.
- Con un desmarque del 45%, incluso el límite inferior de la proyección permitiría terminar con aproximadamente 242 millones de metros cúbicos, equivalentes a cerca del 99% de la capacidad considerada por el modelo.
Estos resultados muestran que existe una alta posibilidad de recuperación del sistema durante la temporada. Sin embargo, corresponden a un balance global y no constituyen una fecha garantizada de llenado para cada embalse.

CEAZA mantiene una perspectiva favorable, pero probabilística
El análisis meteorológico presentado por el Dr. Cristian Muñoz, investigador del Centro Científico CEAZA, explica que el extraordinario evento de precipitaciones registrado entre el 16 y el 21 de julio permitió revertir el déficit existente en gran parte de la Región de Coquimbo.
Las proyecciones climáticas muestran una probabilidad superior al 60% de que el trimestre agosto–septiembre–octubre presente precipitaciones sobre lo normal en la zona central de Chile.
CEAZA también advierte que el fortalecimiento de El Niño podría favorecer nuevos sistemas frontales, incluso más allá de la temporada lluviosa habitual, si se combina con otros fenómenos de variabilidad atmosférica. No obstante, se trata de tendencias probabilísticas y no de la confirmación de eventos específicos.
El centro científico ha señalado además que el agua acumulada en forma de nieve deberá reflejarse en los caudales de primavera y verano, mejorando la disponibilidad para la próxima temporada seca. CEAZA enfatiza que este alivio debe administrarse considerando que la cuenca continúa expuesta a una tendencia de aridificación de largo plazo.
Entonces, ¿cuándo se llenarán?
Con la información disponible, no es posible indicar un día o mes exacto en que Puclaro y La Laguna alcanzarán su máxima capacidad.
Lo que sí puede afirmarse es que el mayor impulso hacia el llenado debería observarse entre noviembre y enero, coincidiendo con la fase más intensa del deshielo. Si los caudales evolucionan de acuerdo con la proyección y la operación permite reservar una fracción suficiente del agua, el sistema podría alcanzar o aproximarse a su capacidad completa durante la temporada 2026–2027.
El resultado dependerá de factores como el equivalente en agua de la nieve acumulada, las temperaturas de primavera y verano, la velocidad del deshielo, las nuevas precipitaciones, el desmarque aprobado y la distribución mensual de las entregas.
La JVRE mantendrá el seguimiento permanente de la reserva nival, los caudales afluentes y el almacenamiento de Puclaro y La Laguna. Esta información permitirá ajustar oportunamente la operación y transformar una temporada favorable en una reserva que entregue mayor seguridad hídrica a la cuenca del río Elqui.
