De la nieve al agua: JVRE y CEAZA profundizan el monitoreo nival en el Embalse La Laguna

Embalseros de la JVRE realizan mediciones por capas como parte del trabajo colaborativo con CEAZA y el programa Vecinos de las Nieves.

La temporada 2026 acumula cerca de siete metros de nieve caída en el sector cordillerano. Mediante ciencia participativa, el personal de la Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus Afluentes, junto al Centro Científico CEAZA, comenzó a estudiar cómo esa nieve se compacta, se organiza en capas y almacena agua.

La gran cantidad de nieve registrada durante este invierno en el Embalse La Laguna abrió un nuevo desafío para la Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus Afluentes —JVRE— y el Centro Científico CEAZA: avanzar desde la medición de la nieve recién caída hacia una caracterización más completa con mediciones en terreno que serán un complemento de los datos que actualmente registra la estación meteorológica de CEAZA instalada en el sector de La Laguna.

A mediados de agosto, los reportes operacionales de la JVRE se acercaban a los siete metros de nieve caída acumulada durante la temporada. Esta cifra corresponde a la suma de las mediciones realizadas después de diferentes nevadas y no significa que exista una capa continua de casi siete metros de espesor alrededor del embalse.

A medida que transcurren los días, la nieve se asienta bajo su propio peso, se compacta, cambia de densidad y experimenta transformaciones asociadas a las variaciones de temperatura y a la llegada de nuevas precipitaciones. El instructivo elaborado para La Laguna señala que los más de seis metros registrados hasta julio ya se habían compactado hasta conformar un manto de aproximadamente dos metros de altura.

Una temporada excepcional para la cordillera

Las nevadas se produjeron en el contexto de una temporada meteorológica histórica. CEAZA determinó que el sistema registrado entre el 16 y el 21 de julio fue el megaevento de precipitaciones más importante de la Región de Coquimbo en, al menos, los últimos 41 años.

Durante ese episodio, la isoterma cero se mantuvo bajo los 3.000 metros de altitud, permitiendo una importante acumulación de nieve en la cordillera. El centro científico también destacó que la cantidad de agua almacenada en esa nieve constituye una señal favorable para la disponibilidad hídrica, aunque debe mantenerse una gestión cautelosa frente a la sequía estructural de la región. Revisa el análisis del megaevento publicado por CEAZA.

Ante este escenario, CEAZA preparó para el personal de la JVRE un instructivo especial desarrollado por la glacióloga Nicole Schaffer y Paloma Núñez, encargada del Programa de Ciencia Participativa del centro científico. Su objetivo es medir la dureza y densidad de la nieve a distintas profundidades mediante una calicata.

En este trabajo cumple un papel fundamental el equipo de alta montaña de la JVRE, integrado por embalseros y vigilantes que permanecen durante sus turnos en el Embalse La Laguna. Entre ellos se encuentran Germán Rubio Aros y José Manuel Alcayaga, quienes participaron en las mediciones y registros realizados durante esta jornada. Ambos forman parte activa de la colaboración con el programa Vecinos de las Nieves, desempeñándose como verdaderos científicos ciudadanos en uno de los sectores de más difícil acceso de la cuenca.

Su presencia permanente les permite registrar cada nevada, observar los cambios del manto, efectuar las calicatas, tomar muestras y aportar la experiencia acumulada durante años de trabajo en la alta montaña. De esta manera, el conocimiento territorial de los embalseros se integra con la metodología y el análisis científico de CEAZA, convirtiendo las observaciones obtenidas en terreno en información valiosa para comprender la nieve y su futuro aporte hídrico a la cuenca del río Elqui.

 

¿Qué es una calicata de nieve?

Una calicata consiste en excavar un espacio de aproximadamente un metro por un metro en un sector donde la nieve se encuentre intacta y no haya sido pisada. Una de sus paredes se limpia y alisa para dejar a la vista el perfil vertical del manto nival.

Sobre esa pared, preferentemente protegida de la radiación directa del sol, se identifican las diferentes capas deslizando cuidadosamente un cuchillo o un objeto similar. Los cambios en la resistencia permiten reconocer sectores de nieve más suave, capas compactas, nieve endurecida o pequeñas costras de hielo.

Cada estrato puede corresponder a una nevada distinta o a transformaciones ocurridas posteriormente producto de los cambios de temperatura.

“La nieve se va compactando y va cambiando de densidad. También se estratifica, porque sube la temperatura, baja la temperatura y vuelve a caer nieve. Todo eso va formando diferentes capas”, explicó Paloma Núñez.

El procedimiento considera:

  • Identificar un lugar con nieve virgen y evitar pisar la zona de estudio.
  • Excavar la calicata hasta la máxima profundidad que permitan las condiciones.
  • Limpiar y alisar una de sus paredes.
  • Reconocer y marcar las distintas capas.
  • Medir el espesor, profundidad y dureza de cada estrato.
  • Extraer muestras de un volumen conocido y pesarlas.
  • Repetir cada medición dos o tres veces por capa.
  • Registrar la fecha, hora, condiciones y personas participantes.
  • Obtener muestras de la capa superficial para posteriores análisis isotópicos.

El principio científico también puede observarse en el video de referencia “Snow Pit Science”, donde se muestra la excavación de una calicata, el reconocimiento del perfil y el uso de un cortador de volumen conocido y una balanza para medir la densidad.

¿Cuánta agua contiene la nieve?

Conocer la altura de la nieve es solo una parte de la información. Dos capas del mismo espesor pueden almacenar cantidades de agua muy diferentes dependiendo de su densidad.

Al extraer y pesar un volumen conocido de cada estrato se puede calcular su densidad. Al relacionar ese resultado con el espesor de las capas es posible estimar el equivalente en agua de nieve, también conocido como EAN o SWE por su denominación en inglés.

Este indicador permite aproximarse a la cantidad de agua líquida que produciría el manto nival al derretirse. Sin embargo, la información obtenida en terreno debe ser revisada y procesada por el equipo científico antes de comunicar una estimación definitiva.

“Como estamos aprendiendo y trabajando a distancia, la información que pudieron obtener ya es muy valiosa. Para determinar el equivalente en agua todavía debemos revisar los datos y realizar los cálculos”, precisó Núñez.

La recomendación es repetir las calicatas cada 15 días o un mes, después de nuevas nevadas y, cuando las condiciones lo permitan, durante los cambios de turno del personal. Las mediciones deben efectuarse cada vez en un sector diferente, donde la nieve no haya sido alterada.

Esta repetición permitirá observar cómo evoluciona el manto: cuánto se compacta, qué capas permanecen, cuáles se transforman en hielo y cómo cambia la cantidad de agua almacenada.

 

Una serie histórica que cambiará de escala en 2026

El programa Vecinos de las Nieves del Centro Científico CEAZA mantiene registros de precipitaciones en la cordillera de la Región de Coquimbo desde 2018. La iniciativa de ciencia participativa reúne las observaciones realizadas por habitantes, escuelas y trabajadores de sectores ubicados en altura, permitiendo generar información en lugares donde el monitoreo científico permanente resulta complejo. CEAZA explica aquí el trabajo de esta red de monitoreo.

Para el Embalse La Laguna, la serie sistematizada hasta 2025 registra los siguientes acumulados de nieve fresca:

  • 2018: 17 centímetros en 2 eventos.
  • 2019: 95 centímetros en 5 eventos.
  • 2020: 36 centímetros en 3 eventos.
  • 2021: 33 centímetros en 5 eventos.
  • 2022: 213 centímetros en 11 eventos.
  • 2023: 37 centímetros en 3 eventos.
  • 2024: 179 centímetros en 8 eventos.
  • 2025: 60 centímetros en 3 eventos.
 

Hasta ahora, 2022 encabezaba la serie con 213 centímetros de nieve acumulada. Por lo tanto, el registro preliminar de 2026 —cercano a los 700 centímetros— modificará significativamente la escala histórica del sector cuando termine la temporada y los datos sean revisados e incorporados oficialmente.

Nuevamente, estos valores representan la suma de la nieve fresca medida en distintos eventos y no la profundidad que mantiene el manto en un momento determinado. La serie histórica puede consultarse en el Geoportal de Vecinos de las Nieves de CEAZA.

Una colaboración entre conocimiento científico y experiencia cordillerana

La experiencia reúne dos capacidades complementarias. El personal de la JVRE aporta su presencia permanente en La Laguna, sus observaciones meteorológicas, el registro de las nevadas y la posibilidad de obtener muestras en un sector de difícil acceso. CEAZA, en tanto, entrega la metodología, capacitación y capacidad científica para procesar e interpretar la información.

Otro desafío será mantener congeladas las muestras de nieve obtenidas en La Laguna hasta su traslado, evitando que se descongelen antes de los análisis isotópicos. Este trabajo permitirá seguir ampliando el conocimiento sobre las precipitaciones que llegan a la cuenca del río Elqui.

La primera calicata constituye un paso inicial y de aprendizaje. Su valor no radica solamente en una medición puntual, sino en la posibilidad de repetir el procedimiento y construir una secuencia que muestre la evolución de la nieve durante las próximas semanas.

Así, los registros de una temporada excepcional podrán convertirse en información relevante para comprender cuánto cambia el manto nival, cuánta agua almacena y cómo podría contribuir a los caudales de la cuenca durante el periodo de deshielo.