Ante fuerte aumento proyectado de caudales, JVRE intensifica obras preventivas en el río Elqui

Las proyecciones hidrológicas anticipan un importante incremento de los caudales durante la temporada de deshielos 2026–2027, con sus mayores aportes entre noviembre y enero. Las altas temperaturas y los recientes episodios de crecidas y aluviones registrados en Chile refuerzan la importancia de anticiparse. En este escenario, la Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus Afluentes ejecuta un plan de intervenciones cercano a los $200 millones para proteger bocatomas, canales y obras de distribución.

La cuenca del río Elqui se prepara para una temporada de deshielos que podría registrar caudales considerablemente superiores a los de años anteriores, producto de la nieve acumulada durante el invierno y el progresivo aumento de las temperaturas. Este escenario, sumado a las recientes crecidas y activaciones de quebradas en la Región de Coquimbo y los aluviones registrados en Santiago, vuelve especialmente relevante el trabajo preventivo sobre los cauces.

Frente a estas condiciones, la Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus Afluentes (JVRE) intensifica un programa de intervenciones en sectores estratégicos de los ríos Elqui, Turbio y Claro, con una inversión aproximada de $200 millones aprobada por los regantes durante septiembre.

Las obras buscan anticiparse al incremento de los caudales, disminuir la exposición de bocatomas y compuertas al arrastre de sedimentos y resguardar la continuidad operativa de la infraestructura que permite distribuir el agua a los usuarios de la cuenca.

Proyecciones anticipan un importante incremento de los caudales

Los antecedentes hidrológicos disponibles muestran un escenario de recuperación significativo para la temporada 2026–2027.

De acuerdo con los análisis del Laboratorio PROMMRA de la Universidad de La Serena, difundidos por la propia JVRE, los caudales comenzarían a aumentar con mayor intensidad durante octubre y noviembre, alcanzando su punto máximo estimado en diciembre. El período de mayores aportes se concentraría entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

La modelación considera que la cuenca del río Elqui podría generar entre aproximadamente 460 y 517 millones de metros cúbicos de agua durante la temporada, dependiendo del escenario analizado. Se trata de una estimación de volumen estacional y no de una proyección del caudal máximo instantáneo del río.

A nivel regional, el pronóstico de deshielos de la Dirección General de Aguas (DGA), presentado el 30 de septiembre, también anticipa una recuperación importante, con superávits de disponibilidad hídrica de entre 11% y 131% respecto de los promedios históricos en los sistemas evaluados de Coquimbo.

Aunque estas cifras representan una perspectiva favorable para las reservas hídricas, también plantean mayores exigencias para la operación de los cauces y las obras de distribución, especialmente en puntos donde el aumento del flujo puede arrastrar sedimentos, rocas y material vegetal.

Altas temperaturas: un factor determinante para el deshielo

A la abundante acumulación de nieve se suma el comportamiento de las temperaturas durante la primavera y el verano, una variable fundamental para determinar la velocidad con que el agua almacenada en la cordillera comenzará a incorporarse a los ríos.

Durante el 24 y 25 de octubre, el Centro Científico CEAZA pronosticó temperaturas máximas superiores a los valores habituales para la época, con registros que podrían alcanzar los 30 °C en Vicuña y 28 °C en el sector de Gabriela Mistral.

El organismo advirtió que, aunque este episodio no afectaría significativamente a los sectores cordilleranos, el calentamiento podría favorecer el derretimiento de nieve acumulada en cotas menores y provocar aumentos en los caudales de ríos y esteros.

A ello se agrega la posibilidad de precipitaciones con una isoterma cero elevada. El 26 de octubre, CEAZA volvió a advertir sobre eventuales activaciones de quebradas ante condiciones de inestabilidad atmosférica, con una isoterma prevista entre los 3.100 y 3.500 metros sobre el nivel del mar.

La combinación de deshielo estacional, temperaturas elevadas y eventuales lluvias en sectores de montaña puede generar respuestas hidrológicas más rápidas. Sin embargo, la magnitud de cada aumento de caudal dependerá de la intensidad de las precipitaciones, la distribución de la nieve y las condiciones meteorológicas de la cuenca.

Las recientes emergencias en Chile refuerzan la importancia de prevenir

Los acontecimientos climáticos de las últimas semanas han demostrado la rapidez con que pueden modificarse las condiciones de los cauces.

En Santiago, el 8 de octubre, un aluvión descendió por la Quebrada Honda, en San Carlos de Apoquindo, arrastrando vehículos y afectando viviendas e infraestructura. El mismo sector volvió a registrar un desborde la noche del 26 de octubre, después de precipitaciones intensas concentradas en un breve período.

En la Región de Coquimbo, los eventos también han sido significativos. Durante septiembre, las precipitaciones cordilleranas provocaron un aumento importante del río Elqui. En la estación de Algarrobal, el caudal medio diario pasó de 13,77 a 37,98 metros cúbicos por segundo entre el 17 y el 20 de septiembre, equivalente a un incremento aproximado del 176%.

Este episodio exigió el despliegue de personal y maquinaria de la JVRE, incluyendo trabajos nocturnos, maniobras en bocatomas e intervenciones de emergencia para mantener operativa la red de distribución.

Posteriormente, el 13 de octubre, nuevas precipitaciones provocaron la activación de aproximadamente 25 quebradas en ocho comunas de la región. En Vicuña, cerca de 12 quebradas registraron escurrimientos importantes, especialmente en sectores como Leiva, El Arenal, El Cebollín y Diaguitas, generando interrupciones de caminos y dificultades de conectividad.

Aunque cada emergencia presenta características particulares, estos antecedentes evidencian la importancia del monitoreo y la preparación anticipada frente a precipitaciones intensas, variaciones abruptas de caudal y transporte de sedimentos.

JVRE ejecuta obras preventivas para proteger más de 50 canales

Frente a este escenario, la Junta de Vigilancia desarrolla trabajos de limpieza y despeje del cauce, ensanchamientos localizados, construcción de pretiles de protección y acondicionamiento de bocatomas.

Las intervenciones se han concentrado especialmente en sectores de la cuenca alta, aguas arriba del Embalse Puclaro, incluyendo Huanta, Chapilca, Varillar, Rivadavia, Quebrada de Pinto, Algarrobal, La Campana, Diaguitas, Peralillo, El Arenal, Vicuña, El Tambo, El Porotal y Quebrada de Talca.

Según el informe técnico elaborado por la organización en octubre, estas medidas han beneficiado a más de 50 canales, mediante intervenciones destinadas a mejorar las condiciones de escurrimiento y proteger sus respectivas obras de captación.

Una de las prioridades es preparar la infraestructura antes de que el aumento de los caudales dificulte o impida el ingreso de maquinaria a determinados sectores del río.

Las faenas también consideran la habilitación de descargas intermedias y alternativas de manejo que permiten disminuir el ingreso excesivo de agua hacia las compuertas, reduciendo la dependencia de un único punto de control.

Anticiparse para enfrentar una temporada de mayores exigencias

La recuperación de los caudales representa una oportunidad relevante para la seguridad hídrica de la cuenca del Elqui, luego de años marcados por la escasez. Sin embargo, disponer de mayores volúmenes de agua también exige una preparación adecuada de la infraestructura y una vigilancia permanente de las condiciones hidrológicas.

Para la JVRE, el trabajo preventivo permite actuar mientras las condiciones del cauce todavía hacen posible intervenir, disminuyendo la exposición de las captaciones frente a futuras crecidas.

Las obras no eliminan los riesgos asociados a eventos meteorológicos extremos, pero permiten mitigar sus efectos sobre la infraestructura de distribución y mejorar las condiciones para enfrentar aumentos importantes del caudal.

En un escenario marcado por mayores aportes de deshielo, temperaturas elevadas y episodios recientes de lluvias intensas, anticiparse constituye una herramienta fundamental para proteger las obras de los regantes y contribuir a una gestión preventiva y responsable del río Elqui.