El convenio establece un aporte base de los regantes de 2 millones de metros cúbicos por temporada de riego y mecanismos de contingencia ante escenarios críticos. El acuerdo busca resguardar el abastecimiento de más de 650 mil personas, considerando también las necesidades de la agricultura y la sustentabilidad de la cuenca.
La Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus Afluentes (JVRE) suscribió un nuevo acuerdo operativo de respaldo con Aguas del Valle para el periodo 2026–2030, que formaliza la colaboración entre los regantes y la sanitaria para proteger el abastecimiento de agua potable de La Serena y Coquimbo.
El convenio es resultado de meses de trabajo y diálogo entre las partes, orientados a establecer condiciones y mecanismos de apoyo frente a la prolongada sequía. Para la JVRE, este proceso representa un compromiso de sus usuarios con el bienestar del territorio y con una gestión del agua que permita atender el consumo humano, junto con las necesidades de la actividad agrícola y el entorno.
El presidente de la JVRE, Gabriel Varela, destacó el esfuerzo que implicó alcanzar este entendimiento entre los distintos actores de la cuenca.
“No fue fácil, porque nos debemos poner de acuerdo entre varias partes. En este acuerdo se logró y hoy estamos todos acá. Son meses de trabajo, valoro mucho lo que hemos firmado. Fue un trabajo convencer a todos los usuarios que esto tenía que estar normado y hay un requerimiento del Estado, que se debe resguardar el consumo humano”, señaló.
Un aporte de los regantes para respaldar el abastecimiento
El acuerdo establece que Aguas del Valle combinará el uso de sus derechos propios con aportes adicionales provistos por los regantes y la incorporación de nuevas fuentes subterráneas autorizadas.
En este marco, se contempla un aporte base de 2 hectómetros cúbicos por temporada de riego, equivalentes a 2 millones de metros cúbicos, para respaldar el suministro de la conurbación.
El convenio permite establecer un marco de cooperación para estos aportes y definir anticipadamente cómo actuar ante condiciones de mayor escasez. De esta manera, la coordinación entre la JVRE y la sanitaria cuenta con reglas para abordar las necesidades de abastecimiento durante su vigencia.

Medidas preventivas ante escenarios críticos
El documento incorpora un protocolo de contingencia preventiva. Ante eventuales descensos críticos en las reservas de agua, contempla la activación de medidas extraordinarias para priorizar el suministro a los hogares y resguardar la continuidad del servicio.
El gerente regional de Aguas del Valle, Andrés Nazer, valoró la coordinación con los regantes y advirtió que la sequía sigue siendo un desafío para la cuenca.
“La sequía no está superada: este convenio es una herramienta de gestión preventiva que nos obliga a seguir cuidando el agua día a día”, sostuvo.
Un entendimiento construido en condiciones de escasez
El superintendente de Servicios Sanitarios, Jorge Rivas, destacó que el acuerdo se trabajó en un escenario distinto al actual, antes de las abundantes precipitaciones, cuando las condiciones hídricas eran especialmente complejas.
“Eso es lo más valioso, que se llegó a un acuerdo en condiciones extremas, y esto da bastantes garantías para el suministro de agua potable para las personas”, expresó.
Para la JVRE, la firma consolida un trabajo de coordinación sostenido durante años y reconoce el papel de los regantes en la respuesta a la escasez hídrica. Su vigencia hasta 2030 permitirá mantener mecanismos de colaboración y anticipar decisiones frente a futuros escenarios de menor disponibilidad, con el resguardo del consumo humano como prioridad y considerando las distintas necesidades de la cuenca del Elqui.

