La iniciativa, desarrollada por la Universidad de La Serena a través del Laboratorio PROMMRA, busca transformar información hidrológica en herramientas para mejorar la distribución del agua y la toma de decisiones. Su director, Pablo Álvarez, destacó que el proyecto recoge aprendizajes de años de trabajo conjunto con la Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus Afluentes (JVRE), una de las organizaciones pioneras en la incorporación de tecnologías para la gestión hídrica regional.
La creciente disponibilidad de información hidrológica, la automatización de la infraestructura de distribución y el desarrollo de sistemas de telemetría están transformando la manera en que las organizaciones de usuarios de agua administran el recurso hídrico en la Región de Coquimbo.
Sin embargo, esta transformación plantea un nuevo desafío: cómo reunir, procesar e interpretar grandes volúmenes de información para convertirlos en decisiones oportunas, especialmente en un territorio marcado por la escasez hídrica y la variabilidad de los caudales.
En este contexto se desarrolla el proyecto “Transferencia Integración Operacional Hídrica para Organizaciones de Usuarios de Agua”, correspondiente a la convocatoria regional 2024, conocido también como INOPHI. La iniciativa es ejecutada por la Universidad de La Serena y busca implementar un Sistema Integral de Operación Hídrica que permita mejorar la eficiencia operacional, fortalecer el control de las pérdidas de agua y reducir la vulnerabilidad de las organizaciones ante escenarios complejos.
El proyecto registra una inversión total de $165,95 millones en la Base Nacional de Proyectos, de los cuales $149,1 millones corresponden al aporte del fondo regional y $16,85 millones a recursos de contraparte.
Más allá del desarrollo de una nueva plataforma, la propuesta representa la continuidad de un proceso de investigación, innovación y transferencia tecnológica que lleva años desarrollándose en distintas cuencas de la región, con una experiencia especialmente relevante en el río Elqui.
La experiencia del río Elqui como punto de partida
Para comprender el origen de esta iniciativa, el académico del Departamento de Agronomía de la Universidad de La Serena, director del Laboratorio PROMMRA y del Consorcio Centro Tecnológico del Agua Quitai Anko, Pablo Álvarez, considera fundamental revisar el camino recorrido junto a las organizaciones de usuarios de agua.
Según explicó, una parte importante de las capacidades que hoy se busca integrar digitalmente proviene de investigaciones y desarrollos tecnológicos impulsados durante años en colaboración con la Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus Afluentes.
“Primero, en mi opinión, hay que poner un poco de contexto e historia”, señaló el investigador, recordando que PROMMRA desarrolló junto a la JVRE diversas iniciativas financiadas mediante instrumentos de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y recursos del Gobierno Regional.
Estas experiencias permitieron generar información fundamental para la administración hídrica: balances operacionales de los embalses La Laguna y Puclaro, antecedentes sobre las características y ubicación de la infraestructura de canales, estimaciones de pérdidas por infiltración durante la conducción y estudios sobre los usos del suelo vinculados al riego.
A ello se sumaron investigaciones destinadas al desarrollo de reglas de operación, modelos hidrológicos y herramientas de proyección de caudales para anticipar la disponibilidad de agua durante las distintas temporadas.
Entre los antecedentes de esta colaboración se encuentra un proyecto ejecutado entre 2017 y 2020, cofinanciado por FIA, orientado al diseño de un sistema de gestión hídrica para la JVRE bajo escenarios de cambio climático. Posteriormente, en 2022, ambas instituciones participaron en una nueva iniciativa para desarrollar una plataforma modular de sistematización y procesamiento de información destinada a apoyar las decisiones operacionales.
Para Álvarez, estos avances han permitido construir una base de conocimiento que adquiere un nuevo valor frente a la creciente automatización de las organizaciones.
“Entonces, no solo hay datos del pasado, sino que hay datos que se están tomando cotidianamente y, además, hay proyecciones hacia adelante”, explicó.
Este escenario plantea una transformación fundamental: pasar de disponer de información histórica y mediciones aisladas a integrar registros continuos, antecedentes territoriales y proyecciones futuras en una misma herramienta de análisis.
El desafío: transformar millones de datos en decisiones
Uno de los principales cambios que identifica el investigador está relacionado con la incorporación progresiva de sensores, compuertas automatizadas y sistemas de monitoreo remoto.
En organizaciones como la JVRE, estos avances permiten conocer con mayor frecuencia las condiciones de distribución y entrega de agua, generando registros que anteriormente requerían procedimientos manuales y mediciones menos frecuentes.
Pero disponer de más información no necesariamente significa contar con mejores herramientas de gestión.
Álvarez explicó que el aumento de los datos disponibles obliga a desarrollar capacidades para organizarlos, detectar errores, analizarlos y convertirlos en indicadores comprensibles para quienes administran el recurso.
“Nos empezamos a plantear un desafío que es digital, de concentración de datos, análisis, almacenamiento y accesibilidad para la toma de decisiones en la gestión de aguas de las organizaciones de usuarios”, sostuvo.
El académico sintetizó el propósito de estas herramientas con una reflexión que representa el sentido central del proyecto:
“Con esta enorme cantidad de datos, tomo una sola decisión, pero la tomo con muchos más antecedentes”.
De esta forma, el desafío no consiste únicamente en instalar nuevos dispositivos de medición, sino en construir un sistema capaz de relacionar variables y entregar información útil.
Por ejemplo, integrar registros de caudales, condiciones de operación, infraestructura de conducción, mediciones de entrega y proyecciones de disponibilidad puede facilitar la identificación de diferencias entre los volúmenes de agua previstos y los efectivamente registrados.
Esta información permitiría apoyar ajustes operacionales, reconocer posibles pérdidas, mejorar la programación de la distribución y documentar las decisiones adoptadas, fortaleciendo además la experiencia acumulada dentro de las organizaciones.
Una plataforma integral para las organizaciones de usuarios de agua
El proyecto contempla el desarrollo y validación de un Sistema Integral de Operación Hídrica que reúna información actualmente disponible en distintas fuentes y permita utilizarla mediante herramientas digitales.
Entre sus principales componentes se considera la estandarización de variables, indicadores y procedimientos; la integración de información hidrológica y operacional; el desarrollo de soluciones de telemetría para obtener mediciones automáticas; y la implementación de mecanismos de análisis y visualización que faciliten la interpretación de los datos.
Asimismo, se contempla un programa de difusión y transferencia tecnológica que permita entregar conocimientos y capacidades para utilizar las herramientas desarrolladas.
La iniciativa identifica como beneficiarias directas a tres organizaciones de la Región de Coquimbo: la Junta de Vigilancia del Río Illapel y sus Afluentes, la Junta de Vigilancia del Río Choapa y sus Afluentes y la Comunidad de Aguas del Sistema Embalse La Paloma.
A través de estas organizaciones se busca desarrollar y validar soluciones que respondan a necesidades reales de administración del recurso, considerando las particularidades de cada sistema de distribución.
Aunque la JVRE no figura entre las beneficiarias directas de esta etapa, su experiencia previa de colaboración científica y modernización tecnológica constituye uno de los antecedentes destacados por el investigador para explicar la evolución de este tipo de herramientas.
Superar las brechas digitales: el próximo desafío para las comunidades de agua
La incorporación de tecnología también exige fortalecer las capacidades de quienes trabajan diariamente en la administración del recurso hídrico.
Para Pablo Álvarez, uno de los pasos esenciales consiste en abandonar progresivamente la dependencia de planillas de cálculo aisladas y avanzar hacia plataformas que permitan procesar información, generar indicadores y facilitar su interpretación.
“Un primer desafío es que las organizaciones de usuarios pasen de las planillas de cálculo a plataformas en las cuales se gestionan datos, se generan indicadores que les son propios y que les son útiles”, afirmó.
El investigador destacó que las juntas de vigilancia de la Región de Coquimbo han avanzado significativamente en esta materia, incorporando profesionales y capacidades técnicas especializadas.
Sin embargo, reconoció que todavía existen diferencias importantes cuando se desciende al nivel de las comunidades de agua, donde la disponibilidad de personal, conocimientos y herramientas digitales puede ser más limitada.
En este ámbito, el desafío no se limita al acceso a equipos tecnológicos. También involucra formación, acompañamiento y desarrollo de competencias para interpretar los registros y utilizarlos en la gestión cotidiana.
Álvarez planteó que incluso dispositivos ampliamente utilizados, como teléfonos celulares y tabletas, pueden adquirir un nuevo propósito cuando se incorporan a procesos de gestión basados en información.
“Hay que pasar del celular o de la tablet como un instrumento de comunicación social a conducir esa comunicación social sobre la base de datos y la toma de decisiones”, explicó.
El académico vinculó este desafío con experiencias desarrolladas en servicios sanitarios rurales, donde la incorporación de plataformas y sistemas de monitoreo también ha requerido capacitación y acompañamiento progresivo.
A su juicio, el avance hacia una administración digital depende tanto de la disposición de las organizaciones como del respaldo institucional y del reconocimiento del valor que tienen las mediciones para la gestión pública del recurso.
En particular, destacó la importancia de fortalecer el monitoreo de las extracciones efectivas y la capacidad de las organizaciones para compartir información con las autoridades mediante sistemas digitales.
La modernización del Elqui y su aporte a la gestión regional
La experiencia de la Junta de Vigilancia del Río Elqui permite dimensionar los cambios que estas tecnologías están generando en la administración del agua.
Durante los últimos años, la organización ha impulsado proyectos de automatización de compuertas, telemetría y telecontrol, complementados por sistemas de monitoreo hidrológico y herramientas de apoyo a la distribución.
Estos avances permiten disponer de registros más frecuentes y mejorar la capacidad de supervisión operacional, en una cuenca donde la coordinación entre embalses, cauces y comunidades de agua resulta determinante para gestionar el recurso disponible.
La colaboración con instituciones científicas, particularmente con PROMMRA de la Universidad de La Serena, ha sido parte de este proceso, vinculando la investigación hidrológica con necesidades concretas de administración y distribución.
En este contexto, el proyecto INOPHI representa una nueva etapa en el desarrollo de soluciones que buscan llevar estas capacidades a otras organizaciones de la Región de Coquimbo.
También pone de manifiesto que la modernización hídrica no depende exclusivamente de construir nuevas obras o instalar sensores, sino de aprovechar de mejor manera la información que producen los sistemas existentes.
Hacia una gestión del agua basada en información y conocimiento
La Región de Coquimbo enfrenta el desafío permanente de administrar un recurso limitado, sometido a variaciones climáticas, cambios en la disponibilidad estacional y una demanda que requiere coordinación entre múltiples usuarios.
Frente a este escenario, disponer de información confiable, oportuna y accesible adquiere especial relevancia para fortalecer la planificación y anticipar escenarios operacionales complejos.
La integración de datos históricos, mediciones automáticas y modelos de proyección puede contribuir a que las organizaciones no solo conozcan las condiciones actuales de sus sistemas, sino también evalúen alternativas y fundamenten técnicamente sus decisiones.
En definitiva, el proyecto busca avanzar desde la acumulación de registros hacia la construcción de conocimiento operacional, un proceso en el que la experiencia adquirida por organizaciones como la Junta de Vigilancia del Río Elqui ofrece antecedentes para nuevas iniciativas de innovación.
Como plantea Pablo Álvarez, el objetivo es que los datos puedan transformarse en información y, con el tiempo, en experiencia acumulada para mejorar la administración.
Se trata de dar un nuevo paso en la gestión hídrica regional: no solamente medir cuánta agua existe o cuánto se distribuye, sino utilizar ese conocimiento para tomar mejores decisiones sobre un recurso cada vez más estratégico para el desarrollo de las cuencas de Coquimbo.
