Cuidar el agua empieza en casa: hábitos que transforman el futuro del Elqui

En la provincia del Elqui, cada gota de agua tiene historia: baja desde la cordillera, pasa por embalses, riega los valles y sostiene la vida de miles de familias.

Pero hoy esa historia enfrenta un desafío mayor: la disponibilidad del agua está al límite. La sequía prolongada, el retroceso nival y el cambio climático nos obligan a mirar hacia adentro —hacia nuestras propias casas— para entender que la gestión del agua también depende de nosotros.

La Junta de Vigilancia del Río Elqui (JVRE) impulsa la campaña Cada Gota Cuenta con un propósito claro: educar y movilizar a la comunidad para hacer del ahorro hídrico un hábito cotidiano. Porque el agua no solo se cuida en los canales o embalses, sino también en la ducha, el jardín o la cocina.

En casa: el agua invisible que usamos sin pensar

Cada día, en promedio, una persona puede gastar más de 180 litros de agua en su hogar.
Y lo curioso es que el 40% de ese consumo ocurre en el baño, sin que nos demos cuenta.

Algunos gestos simples pueden reducir drásticamente ese gasto:

  • Dúchate en 5 minutos. Una ducha de 10 minutos puede gastar más de 120 litros.
  • Cierra la llave al lavarte los dientes. Cada minuto de agua corriendo equivale a 12 litros perdidos.
  • Repara filtraciones. Un goteo persistente puede desperdiciar entre 30 y 700 litros al día.
  • Instala aireadores o difusores en grifos. Reducen el caudal sin afectar la presión.

En una cuenca donde el 17% del agua disponible se destina al consumo humano, esos pequeños cambios pueden marcar una diferencia real.

“Si cada familia del Elqui redujera solo 10 litros diarios, se recuperarían más de un millón de litros en una semana.”

En el jardín: regar menos, cuidar más

El jardín es un espacio ideal para reconectarnos con la naturaleza, pero también puede ser una de las zonas de mayor consumo hídrico.
El riego eficiente no es una moda: es una estrategia de supervivencia para zonas áridas como el Elqui.

  • Riega temprano o al atardecer. Cuando el sol está bajo, el agua se absorbe mejor y se evapora menos (hasta un 40% de ahorro).
  • Evita regar pavimentos o suelos secos. El agua se pierde por escurrimiento.
  • Prefiere plantas nativas o xerófitas —como molles, añañucas, quillayes o chaguales— que requieren poca agua y se adaptan al clima local.
  • Cubre la tierra con hojas secas o mulch. Esta práctica, llamada acolchado natural, conserva la humedad y mejora el suelo.

En la comuna de Providencia, en Santiago; por ejemplo, existe una Ordenanza Hídrica que prohíbe el riego de suelos impermeables en horario diurno

En el Elqui, adoptar esa misma lógica puede significar miles de litros ahorrados cada temporada.

En la cocina: el agua también se cocina

La cocina es el corazón del hogar… y también una de las principales fuentes de desperdicio hídrico.
Pero con creatividad y organización, se pueden incorporar hábitos simples y eficientes:

  • Lava frutas y verduras en un recipiente. Luego reutiliza esa agua para regar plantas.
  • Llena completamente la lavadora o lavavajillas antes de usarlos. Cada ciclo optimiza el uso del agua y la energía.
  • Descongela alimentos en el refrigerador. Evita hacerlo bajo el chorro de agua.
  • Guarda el agua que hierve vegetales o pastas. Contiene minerales y puede usarse para riego.

En promedio, cada familia chilena puede ahorrar hasta 40 litros diarios solo con estos pequeños ajustes.

En el día a día: menos consumo, más conciencia

Ahorrar agua no es solo cerrar la llave.


Cada decisión que tomamos —lo que compramos, comemos o desechamos— también influye en la huella hídrica que dejamos en el planeta.

 Un consumo responsable implica rechazar lo innecesario, reparar lo que aún sirve y preferir productos locales o de bajo impacto ambiental.

 Por ejemplo:

  • Una polera de algodón requiere más de 2.700 litros de agua para producirse.
  • Cada kilo de pan desperdiciado equivale a 1.600 litros de agua perdida.

Reutilizar, reciclar y reducir son actos tan relevantes como cerrar una llave.

El agua también está en los productos que consumimos. A menor desperdicio, menor huella hídrica.

En comunidad: una nueva cultura del agua

El cambio empieza en casa, pero crece en comunidad.
Hablar del agua con nuestros hijos, compartir tips con los vecinos, organizar desafíos de ahorro o difundir información local, son maneras de transformar el cuidado del agua en una cultura compartida.

La JVRE está impulsando esa conversación en toda la cuenca del Elqui: en escuelas, juntas de vecinos y redes sociales, unificando esfuerzos para que el mensaje sea claro y positivo: el agua es tarea de todos.

Cada gota cuenta. La tuya también.

Cada gota que ahorramos en casa es una inversión en el futuro del valle.


Porque el agua no solo riega cultivos: también riega vínculos, sueños y territorios.

Junta de Vigilancia del río Elqui y sus Afluentes