
En la provincia del Elqui, cada gota de agua tiene historia: baja desde la cordillera, pasa por embalses, riega los valles y sostiene la vida de miles de familias.
Pero hoy esa historia enfrenta un desafío mayor: la disponibilidad del agua está al límite. La sequía prolongada, el retroceso nival y el cambio climático nos obligan a mirar hacia adentro —hacia nuestras propias casas— para entender que la gestión del agua también depende de nosotros.
La Junta de Vigilancia del Río Elqui (JVRE) impulsa la campaña Cada Gota Cuenta con un propósito claro: educar y movilizar a la comunidad para hacer del ahorro hídrico un hábito cotidiano. Porque el agua no solo se cuida en los canales o embalses, sino también en la ducha, el jardín o la cocina.
Cada día, en promedio, una persona puede gastar más de 180 litros de agua en su hogar.
Y lo curioso es que el 40% de ese consumo ocurre en el baño, sin que nos demos cuenta.
Algunos gestos simples pueden reducir drásticamente ese gasto:
En una cuenca donde el 17% del agua disponible se destina al consumo humano, esos pequeños cambios pueden marcar una diferencia real.
“Si cada familia del Elqui redujera solo 10 litros diarios, se recuperarían más de un millón de litros en una semana.”
El jardín es un espacio ideal para reconectarnos con la naturaleza, pero también puede ser una de las zonas de mayor consumo hídrico.
El riego eficiente no es una moda: es una estrategia de supervivencia para zonas áridas como el Elqui.
En la comuna de Providencia, en Santiago; por ejemplo, existe una Ordenanza Hídrica que prohíbe el riego de suelos impermeables en horario diurno
En el Elqui, adoptar esa misma lógica puede significar miles de litros ahorrados cada temporada.
La cocina es el corazón del hogar… y también una de las principales fuentes de desperdicio hídrico.
Pero con creatividad y organización, se pueden incorporar hábitos simples y eficientes:
En promedio, cada familia chilena puede ahorrar hasta 40 litros diarios solo con estos pequeños ajustes.
Ahorrar agua no es solo cerrar la llave.
Cada decisión que tomamos —lo que compramos, comemos o desechamos— también influye en la huella hídrica que dejamos en el planeta.
Un consumo responsable implica rechazar lo innecesario, reparar lo que aún sirve y preferir productos locales o de bajo impacto ambiental.
Por ejemplo:
Reutilizar, reciclar y reducir son actos tan relevantes como cerrar una llave.
El agua también está en los productos que consumimos. A menor desperdicio, menor huella hídrica.
El cambio empieza en casa, pero crece en comunidad.
Hablar del agua con nuestros hijos, compartir tips con los vecinos, organizar desafíos de ahorro o difundir información local, son maneras de transformar el cuidado del agua en una cultura compartida.
La JVRE está impulsando esa conversación en toda la cuenca del Elqui: en escuelas, juntas de vecinos y redes sociales, unificando esfuerzos para que el mensaje sea claro y positivo: el agua es tarea de todos.
Cada gota que ahorramos en casa es una inversión en el futuro del valle.
Porque el agua no solo riega cultivos: también riega vínculos, sueños y territorios.
Junta de Vigilancia del río Elqui y sus Afluentes